La Bruma de la Rivera
La Bruma de la Rivera
Mario era
un piloto, con un solo objetivo, pasar la rivera donde su hermano mayor,
también piloto, había desaparecido tres años atrás. Lo último que se escuchó de
él, por el intercomunicador, es que estaba rodeado de mucha neblina y escuchaba
una canción extraña, luego se perdió la comunicación y no quedo rastro de él,
ni del avión que volaba. Ese mismo año otros dos pilotos cruzaron por allí y
sucedió exactamente igual. Por un tiempo se dejó de cruzar esa rivera, sin
pistas de lo que sucedía, era mejor evitarla, pero luego retomaron su cruce y
todo parecía normal, incluso Mario había hecho viajes por allí y todo estaba
tranquilo, nada de neblina o alguna música extraña.
Como piloto
de carga, sus viajes transcurrían de lo más normal, pero el seguía pendiente de
cualquier indicio, cualquier mínima cosa, que pudiera ser una pista para saber
lo que paso con su hermano. Mario recién cumplió veintiún años, se inició como
piloto antes de que su hermano desapareciera, era la única familia que le
quedaba en la isla donde vivía. Su madre murió por una enfermedad, cuando él
tenía cinco años. Su padre, también piloto, desapareció cuando él tenía diez
años y aunque no se sabe la causa, el cree que también fue en la rivera, porque
en su último viaje debía cruzar por allí, y varios pilotos con la misma ruta
desaparecieron por esa época. Su hermano, Simón, quien al desaparecer tenía
veintiocho años, fue su figura paterna desde entonces.
Mario ha
llevado su vida tranquila, tiene buenos amigos y vecinos, una comunidad que lo
apoya, él se permite disfrutar de las cosas que tiene, aunque su prioridad, es
encontrar algo que le ayude a descubrir lo que paso con su hermano, y quizás
también con su padre.
Una tarde,
su rutina tranquila se vio interrumpida. Lo llamaron para informarle que su
amigo y compañero Luis, desapareció, y en su última comunicación por el radio
de comunicación, dijo lo que temían todos, estaba rodeado de neblina y
escuchaba una canción, que extrañamente no podía ser oída por el
intercomunicador, y luego perdieron su rastro. Enviaron varios pilotos por los
alrededores y no encontraron nada que permitiera saber lo que le ocurrió a
Luis.
Mario quiso
ir hasta la rivera, pero sus superiores lo impidieron, ya sabían lo que podía
pasar, en cualquier momento la neblina podía resurgir, así que, decidieron
hacer lo rutinario, no utilizar esa ruta por un tiempo, aunque es la más corta
para la mayoría de sus viajes, la seguridad de sus pilotos es prioridad. Pero
Mario no está satisfecho, sabe que es su oportunidad si quiere encontrar algo,
sin embargo, no puede ser imprudente, debe seguir en su trabajo.
Dos semanas
después, contactaron su base, informando que necesitaban una carga de medicina
urgente en la isla cerca de la rivera, él toma esa oportunidad y se ofrece de
voluntario, se arriesgara a cruzar la rivera. Sus superiores no quieren que se
haga el viaje, pero tomar el otro camino, dando la vuelta por el otro extremo,
retrasaría la entrega, así que, aun con dudas, aceptan el riesgo que Mario
tomará.
Cuando ya
está volando, va muy expectante por lo que podría encontrar; antes de llegar a
la rivera, recuerda lo que todos decían de la música extraña y algo dentro de
él, le dice que debería prepararse, así que enciende la radio, se pone sus
audífonos y escucha música fuerte que lo envuelve. Cuando empieza a cruzar la
rivera, comienza a verse envuelto por la neblina, y nota que es más espesa
cuanto más avanza, pero mantiene sus oídos en la música, unos minutos después,
sale de la neblina y llega a su destino, a tiempo para entregar. Pero se lleva
una gran sorpresa cuando revisa la avioneta y descubre rasguños grandes por los
lados, solo superficial, no hay daños graves. Cuando informa lo sucedido, le
piden que regrese por el otro lado, para evitar el aparente peligro.
Este
suceso, hace que se tenga confianza, ya tiene una pista, aunque aún no sabe
cómo seguir, siente que después de tanto tiempo esperando, al fin tiene algo.
Pero no puede evitar atemorizarse en pensar que clase de criatura pudo causar
esos rasguños y que haría con todos esos pilotos desaparecidos.
Por un
tiempo, todo vuelve a su cotidianidad, dejaron de hacerse viajes por la rivera,
queriendo evitar lo peor. Luego de dos meses, deciden volver a cruzarla,
algunos están temerosos, por eso Mario otra vez se ofrece de voluntario. Y sin
que nadie lo sepa, le pide a su amigo Bill, que lo acompañe, él es un piloto
que entro con su hermano, pero ahora esta retirado, debido a una lesión que le
ocurrió un año atrás y ya no lo permitió volar. Él también quiere saber lo que
ocurre en la rivera para que tantos de sus colegas, desaparezcan.
Ambos van
decididos. Mario piensa que uno de los dos debe escuchar la extraña canción de
la que siempre hablan los pilotos perdidos, quizás así, puedan ver a las
criaturas, por eso, antes de llegar a la rivera, deciden que él se pondrá los
audífonos y escuchara la música de la radio. Cuando están atravesando la
rivera, empiezan a ser rodeados por la neblina, que condensa más y más en
cuanto avanzan, Mario comunica a la base de operaciones lo que ve, sus
superiores empiezan a gritarle que se devuelva, pero el, decidido y viendo
determinación también en Bill, decide cortar la comunicación y avanzar.
En un
momento, empieza a sonar una canción muy extraña, tiene una melodía que parece
envolvente y misteriosa y una letra que de a poco va cautivando, hasta que deja
en trance. El único que la escucha, es Bill, quien de repente se levanta de su
puesto y se dirige a la puerta, Mario, activa el piloto automático, para
mantener la dirección mientras va tras Bill, cuando lo agarra, empieza a gritarle, pero era inútil, su
amigo parecía drogado.
Por un momento, tiene la tentación de quitarse los audífonos, pero recuerda que podría estar sonando la canción extraña, que probablemente tiene a su amigo en ese trance. Con fuerza, lo pone otra vez en su asiento, amarrándolo bien, pero Bill está luchando por soltarse, de repente se detiene y empieza a decir incoherencias, mirando hacia el vacío: ‘quiero estar contigo’, ‘te amo’, ‘eres todo lo que necesito’. Aunque Mario no escucha nada, nota que está diciendo algo, la tentación es fuerte para quitarse los audífonos, pero se lo impide asimismo, luego nota como Bill estira su mano hacia la parte frontal, con una cara de desesperación, como rogando ser rescatado, en cuanto voltea, ve a través de los vidrios, una criatura espantosa...
Continuará…

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