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Mostrando las entradas con la etiqueta H.1: El Camino del Amor y el Arrepentimiento.

El Camino del Amor y el Arrepentimiento. Capítulo 2

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  El Camino del Amor y el Arrepentimiento. Serie: Historias de amor sin final feliz. Historia 1 Capítulo 2. La noche que eligieron para huir, el aire parecía más denso, como si el silencio del campo supiera lo que estaba por suceder. Oriana empacó en secreto unas pocas pertenencias: unos cuantos vestidos, un pañuelo heredado de su abuela y una libreta donde, desde niña, escribía sus sueños. Sus manos temblaban mientras doblaba la tela; cada ruido de la casa le parecía un trueno que podría delatarla. Nicolás aguardaba en las sombras, cerca del viejo corral, luchando contra el miedo que lo mordía por dentro. No era miedo a la oscuridad ni al camino incierto, sino al peso de estar robándose a Oriana del mundo de su padre. A ratos pensaba en volver atrás, en convencerla de esperar… pero entonces recordaba su risa, su manera de mirar el horizonte como si quisiera volar, y entendía que ya no había retorno. Cuando al fin se encontraron, apenas pudieron cruzar palabras. Solo se abraz...

El Camino del Amor y el Arrepentimiento. Capítulo 1

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  El Camino del Amor y el Arrepentimiento. Serie: Historias de amor sin final feliz. Historia 1 Capítulo 1. En un pueblo del pasado, vivía un hombre honrado y muy respetado llamado Pedro. No era un hombre rico, pero había sabido labrar una vida cómoda con el fruto de su esfuerzo. Era propietario de una finca, suficientemente grande para mantener a su esposa y a sus seis hijos; sin lujos, pero sin que les faltara nada. Cada día comenzaba temprano, con el canto de los gallos y el repicar de los utensilios de trabajo. Pedro recorría los cultivos revisando el estado de la tierra, mientras sus hijos varones lo ayudaban a cargar herramientas o a llevar el ganado hacia los potreros. Su esposa, una mujer paciente y trabajadora, se ocupaba de la cocina y de organizar la casa, pero sus hijas no eran menos activas. Las cuatro destacaban en la comunidad no solo por su hermosura, sino también por su espíritu servicial. Una sabía preparar dulces y panes que compartía con los vecinos; otra ay...